Gaby Moreno: El grano vintage del blues, el jazz y el bolero latinoamericano

No había acabado la escuela primaria y María Gabriela Moreno Bonilla ya era Gaby Moreno, una artista que con menos de diez años ya comenzaba a perfilarse como una de las grandes voces de Guatemala. A pesar de eso, no sería fácil: la búsqueda de su identidad como artista, su emigración a los Estados Unidos, la búsqueda de un hueco en aquel circuito y la desatención del circuito latinoamericano y esa curiosa zona común entre la canción melódica folclórica latina y la raíz blues, soul y jazz de la música americana de principios de siglo XX hizo que tardásemos demasiado en redescubrir a moreno.

Por Alan Queipo, España/Servicios de la oficina de Gaby Moreno.

Afortunadamente, lleva una década en un ascenso imparable: cinco discos, un Grammy Latino, otra nominación que veremos si se convierte en una nueva estatuilla, giras mundiales, colaboraciones con los mejores artistas del mundo y, ahora, también una gira por España, que nos permitirá verla en directo el próximo miércoles 1 de noviembre en la Sala Clamores de Madrid y el domingo 5 en la Sala BBK de Bilbao. Nosotros te contamos quién es y cómo llegó hasta aquí.

DE NIÑA PRODIGIO A DIVA DE CULTO VINTAGE

Gaby Moreno no nació ayer. Nació hace 35 años, pero musicalmente no es que lleve dos mañanas dándole vueltas a su cancionero. Desde los 9 años que comenzó a sonar y hacerse fuerte en el circuito musical más infantil: teloneó a Ricky Martin con sólo 9 años, fue uno de los iconos televisivos infantiles (concretamente el salvadoreño Teletón) y pasó una adolescencia en la que, tras descubrir el blues y la música negra tras un viaje de vacaciones a Nueva York, la puso entre la espada y la pared con una industria obcecada en construir un producto moldeable al marketing de las divas teen pop de finales de los años ’90.

 

Al final, el pulso lo acabaría ganando una Gaby Moreno que, sin embargo, se pasó diez años en el dique seco de la popularidad, labrándose una identidad sonora que cabalga entre la pasión por las canciones menudas, de empaque casi folk, y los aires del jazz y el blues de Nueva Orleans, pero sin perder ni su acento latino de base ni sus coqueteos con la canción melódica latinoamericana.

PREMIOS Y COMPAÑERA DELUXE

Ganar un Grammy, como quien gana un Oscar, un Emmy o un gran premio del gremio al que pertenezca, te persigue toda la vida. No tiene por qué ser malo, y a pesar de que no era la primera vez que conseguía un gran premio (fue la primera artista latinoamericana en ganar el Premio de Composición John Lennon en 2006), pero la figura de Gaby Moreno se redimensionó cuando cuatro años atrás recibía el Grammy Latino en la categoría de Mejor Nueva Artista(aunque, de “nueva”, poco: ya tenía tres discos, más de 30 años y más de 20 currando en la música).

Este año, tiene un nuevo examen: conseguir el mismo galardón pero en una categoría superior, la de producción: tendremos que esperar hasta el 16 de noviembre para ver si lo consigue. En cualquier caso, mejor premio es codearse con los grandes artistas de todos los tiempos. Y eso es lo que ha hecho en los últimos: compartir escenario y telonear a grandes figuras de la canción de autor de corte negro como Tracy Chapman, Van Dyke ParksAni DiFrancoDamien RicePunch Brothers, Angelique Kidjo, la facción musical del conocido actor Hugh Laurie y hasta con Bono de U2.

Quizá nos suene más familiar y cercana su voz por haber compartido estrofas, versos, puentes y estribillos en algunas de las canciones de varios de los iconos de la canción latina: en El pasajero, el último álbum de Depedro, es ella la omnipresente voz femenina que sirve como equilibrio y contrapunto a la de Jairo Zavala: no por nada él será quien la acompañe a la guitarra en su show en Madrid, del mismo modo que ambos son colaboradores de Calexico, otro icono de la música fronteriza. Con Jorge Drexler también compartió escenario en varias ocasiones: tanto en la gira del uruguayo por Guatemala de hace tres años, o en los Premios Fénix, cuando entonaron a dúo Al otro lado del río, la canción por la que Drexler recogió un Oscar a Mejor canción original por aquella Diarios de motocicleta.

Sin embargo, no fue con Drexler ni con Depedro con quien consiguió más proyección al colaborar, sino, primero, conRicardo Arjona, con quien cinco años atrás y ya con dos álbumes en el mercado, Gaby Moreno compartió micrófono en el single Fuiste tú, proyectando su voz en toda Latinoamérica, dado el gran alcance que tiene la música de su compatriota, el más masivo de los músicos guatemaltecos; y segundo, con Andrea Bocelli, quien aprovechó su visita a Guatemala en 2013 para solicitar los servicios melódicos de Moreno.

SPANGLISH INDIE SOUL

No lo decimos nosotros, lo dice ella. Así es como denomina su música. Quizá, y a pesar de lo ambiguo y abierto del término, incluso limita el espectro sonoro de Gaby Moreno. Lo cierto es que la artista centroamericana tiene una voz con un quejío melancólico, con un rastro vintage heredado de su principal influencia, la música negra (el jazz y el blues) de la década de 1920: nombres como los de Robert JohnsonLouis ArmstrongNina Simone o Ella Fitzgeraldsuelen aparecer en su órbita sonora habitualmente.

Y razón no le falta: esa conexión con la facción más vintage del jazz melódico es evidente. Como también lo es que la carrera de Moreno se está desarrollando casi cien años después de aquel cancionero, con un grano viejuno notable. Su sonido, sin embargo, más límpido, se ubica en una curiosa frontera que, en ocasiones, invita a soñar en una conjunción casi perfecta entre Norah Jones y Chavela Vargas, con todas las distancias que esto pueda conllevar, claro está.

Esa conexión con el folclore, el bolero, la canción melódica latina, la desarrolló sobre todo en Posada, su álbum anterior; pero también resuena en parte del cancionero de Ilusión, el álbum que viene a presentar a nuestro país, y en donde se permite licencias como la de esa versión cruda de La Malagueña o con piezas que huelen a arena y mezcal como Fronteras o una innegable conexión expresiva con compañeras generacionales como Natalia Lafourcade o Mon Laferte en canciones como Hermana Rosetta o Sálvese quien pueda.

Compartir