Entrevista: “Tráela Doug”, grita el director Guillermo del Toro…

“Tráela Doug’ grita el director Guillermo del Toro, al tiempo en que la criatura acuática, hasta la fecha desconocida para el hombre, es conducida a su lugar en el escenario.  “Doug” es, desde luego, Doug Jones, el actor mejor conocido por su trabajo interpretando cualquier número de raras y extraordinarias criaturas, en particular en las películas de Del Toro. 

Servicios/REVSA/elTimes

Doug se encuentra enfundado en un traje prostético de cuerpo entero para darle vida a una criatura que pertenece específicamente a la mitología de Guillermo del Toro que incluye ‘The Pale Man’, y el ‘Fauno’ del Laberinto del Fauno, ambos interpretados por Jones.

Jones es cuidadoso, pero cuando Del Toro grita “acción” cualquier semblanza del hombre dentro del traje se pierde.  Dentro del tubo de vidrio que la alberga; la criatura cobra vida de forma inmediata, moviéndose con una gracia que es de otro mundo.

“Quería hacer una película acerca de una criatura anfibia que cambia la vida de cualquier persona que la rescata”, dice Guillermo Del Toro, durante un descanso en la filmación.  La forma del agua es el resultado; y el encuentro de estos dos personajes -que se conocen en esta escena- es algo emotivo.  Ubicada en 1962, la historia sigue a Elisa, un intendente en una instalación de investigaciones espaciales, quien establece un contacto inmediato con una misteriosa criatura que es llevada al laboratorio para ser estudiada.  “La idea fue ‘¿podemos contar una historia acerca de una criatura de una manera distinta?’”

La imagen clásica en contra de la cual está luchando del Toro quedó establecida en las películas de monstruos desde el inicio del cine.  “El monstruo que carga a la muchacha por lo general significa que algo malo va a pasar”, dice del Toro. “Pero en ésta película, cuando la carga es algo bello”.

Desde luego, no todo marcha de maravilla para nuestro héroe y heroína.  En los Estados Unidos de 1962, la carrera espacial está chocando con la Guerra Fría, y las figuras políticas de ambos bandos están decididas a tomar la ventaja.  Entra en escena el Dr. Hoffstetler, interpretado por Michael Stuhlbarg, quien tiene la intención de desentrañar los secretos del aparato respiratorio ‘dual’ de la criatura a través del estudio.  Y Richard Strickland, el encargado de seguridad de la instalación, interpretado por Michael Shannon.  Los motivos de Strickland son mucho más siniestros: la criatura es una cosa que ha sido colocada sobre esta tierra para ser sacrificada para extraer el conocimiento que contiene.

“Normalmente el personaje de Michael Shannon sería el héroe”, explica Del Toro.  “Un tipo guapo, con un hermoso traje y que trabaja para el gobierno”.

La idea se inició para Del Toro en los 90s. El formato era distinto en aquel entonces; una historia acerca de un grupo de exploradores que se topan con una criatura anfibia amistosa en el Amazonas.  La historia se cristalizó hace unos cuantos años cuando Daniel Krauss le dijo a del Toro que tenía una idea para una criatura anfibia en una instalación gubernamental secreta y un intendente hacia amistad con la criatura.

Una historia de amor

“Pensé en ella como una historia de amor” dice Del Toro.  “Empecé a escribir y se me ocurrió la idea que la época debería de ser 1962, la cual señala el fin del ideal del Sueño Americano.  Vietnam se está iniciando, Kennedy va a ser asesinado, todo el mundo piensa que el futuro va a ser grandioso. Pensé que sería un gran momento para que apareciera algo antiguo, primitivo y de una gran fuerza espiritual como esta criatura.  Es un tiempo en que tipos como Strickland están siendo muy brutales”.

En efecto, La forma del agua está tan alejada del cinismo como cualquier obra cinematográfica pueda llegar a estar en estos días que nos habla de lo importante que puede ser el amor.  “Realmente es acerca del amor de la manera en que lo entiendo” afirma Del Toro.  “El momento en que te enamoras de alguien no es el momento en que ves a alguien y a ellos les gustas.  Es el momento en que ellos te ven y luego existes”.

“Elisa”, dice Del Toro, “ha sido una persona invisible toda su vida: realiza uno de los trabajos más insignificantes en el planeta, no es capaz de hablar, los hombres ‘importantes’ nunca la pueden ver.  A la mitad de La forma del agua, Elisa tiene un momento desafiante en donde ella explica su amor por la criatura.  ‘La manera en que me ve,’ nos dice ‘él no sabe de lo que carezco’”.

“La criatura la ve y no está esperando nada,” explica Del Toro.  “Él tan solo está contento de verla. Gran parte de la travesía en los cuentos de hadas tiene que ver con el auto-reconocimiento de tu ser esencial”.

Cuando Elisa se decide a facilitar la fuga de la criatura de la prisión del gobierno; son las personas a las que ella ama, las que la ayudan cuando ellos mismos también reconocen el poder de la atracción de Elisa hacia la criatura.  Se trata de su compañera en el trabajo de intendencia, Zelda, interpretada por Octavia Spencer, y su vecino Giles, interpretado por Richard Jenkins.

Ambos son almas perdidas:  Zelda lucha en contra de la era en que vive a través del Movimiento de los Derechos Civiles que está en sus inicios. Ella es una mujer Afro-americana. Mientras tanto, Giles, un artista gráfico de la publicidad en una era que ésta se dirige hacia el uso de la fotografía, es un hombre gay que no lo puede manifestar públicamente por miedo a ser castrado.

La Forma del agua se estrena en Guatemala el 1 de febrero, solo en cines

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